Nacido en Nueva York,
Alfonso Arana es un
artista puertorriqueño
que ha atravesado las
barreras culturales para
convertirse en el creador
de pinturas y esculturas muy cotizadas.
Arana pasó su infancia en San
Sebastián, Puerto Rico, donde se crió en
una familia opulenta. Al descubrir la
pasión que su hijo tenía por el arte, su
padre, quien era empresario, lo
desheredó. Pero a pesar de todo, Arana
tuvo la oportunidad de estudiar en el
Taller de José Bardasano de México, la
Escuela de Arte de Manhattan, así como
l’Académie Julien y l’École des Beaux
Arts de París. También terminó sus
estudios posgraduados en American
University en Washington, D.C.
A través de su larga trayectoria, Arana
ha expuesto sus obras en países como
Japón, Francia, Estados Unidos, México,
Puerto Rico y España. Además, es
reconocido como fundador del
movimiento internacional de “Artes
plásticas latino”. Arana ha sido
merecedor de numerosos premios por su
labor artística, entre los cuales se destaca
la Orden del Caballero de las Artes y
Letras, otorgada por el gobierno francés,
hace dos años.
Uno de sus mayores éxitos fue
la creación de la Fundación
Alfonso Arana en 1986. Esta
organización provee becas a artistas
jóvenes para exponer y estudiar
nuevas técnicas en París. Según
muchos de sus admiradores, sus
esfuerzos a favor del arte han
creado un puente entre los artistas
estadounidenses, los
puertorriqueños y los parisinos.
Entre sus mayores logros, Arana
destaca a su hija, Rosa Ibarra
—también reconocida
internacionalmente por sus
pinturas e ilustraciones de literatura
infantil— y sus cuatro nietos.
Alfonso Arana prefiere que lo
conozcamos a través de sus obras.
Por eso, en esta ocasión le traemos
sólo algunas de las obras de este
gran hombre, quien es un modelo
para los artistas y padres de nuestra
comunidad.
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