
DR. HABIB CHAMOUN-NICOLÁS
Hemos venido observando en los
últimos 10 años, que los latinos
nos estamos convirtiendo en un
grupo cada día más importante
en el desarrollo de negocios en
los Estados Unidos. No cabe
duda que algún día —si no es que ya es una
realidad en algunas ciudades norteamericanas—
los latinos seremos una fuerza económica
inigualable.
¡Éstas son muy buenas noticias! Y aunque nos
entusiasmen y nos llenen de orgullo, nos gustaría
sobresaltar algunos retos que debemos considerar
ahora que nuestra voz suena mucho más que en
el pasado.
Si bien es cierto que como latinos somos más
unidos como comunidad en el extranjero —“en la
unión está la fuerza”— entre más poder tengamos,
más desunidos podríamos ser, como ocurre en
algunos de nuestros países de origen.
Tendencias que frenan el
desarrollo
Resaltemos algunas tendencias que
hemos observado entre los dueños de
negocios latinos:
Algunas veces los compromisos entre
las partes tienen mayor peso que “el
deber del negociante”.
La lealtad con unos crea deslealtad
con otros.
El temor a la confrontación ayuda a
crear futuros malentendidos, al grado
extremo que lleva a la ruptura de
negocios.
El querer quedar bien con todos
acaba terminando mal con muchos.
Nos une la nostalgia, el extrañar a
nuestros países de origen, el idioma, la
música, la tradición, el ambiente
familiar. Nos desune el egoísmo, la
envidia por el que sube al “poder”, por
“el exitoso”. Lo queremos, pero no
tanto.
Nuestro ego e individualismo nos
destruye y a veces preferimos darle el
trabajo a personas de otras culturas. No
es como si esto fuera malo, pues “hay
que hacer el bien sin mirar a quien”.
Pero no debemos olvidar a los nuestros.
Nos gusta hacer negocios con quien
“nos cae bien”, y eso es muy bueno, ya
que hacemos negocios con quien
tenemos química y confianza. El
problema es que en el primer enojo o
“berrinche” se pierde el negocio y eso no
crea desarrollo de negocios robustos a
largo plazo.
Algunas sugerencias para dar el salto
Aprendamos a ser más leales con nosotros
mismos.
Enseñemos a las nuevas generaciones a saber
respetar nuestra cultura y la de los otros.
Ayudemos a los nuestros sin dejar fuera a los
otros.
Aprendamos que “igualdad” no es
equivalente a “falta de respeto”.
Desarrollemos negocios con una visión global
y no con “latidas temporales” y “corazonadas”,
que si bien son muy buenas, hay que validar con
planes y estrategias de negocios.
Aprendamos a valorar lo que nos rodea. Si