
ALBERTO CABEZAS
Agencia EFE
Las nuevas tendencias de diseño y
moda mexicanos no se olvidan de
las tradiciones del país, y junto a
planes para darse a conocer en el
extranjero convive la búsqueda de
las más hondas raíces de la tradición
indigenista. Éste es el planteamiento de los
jóvenes diseñadores Ricardo Covalín y Cristina
Pineda, quienes basan sus trabajos en la herencia
viva de los grupos étnicos mexicanos.
De artesanía a moda
El concepto de Pineda-Covalín, la empresa de
diseño que la pareja fundó hace siete años, surgió
de los museos, recuerda Ricardo Covalín.
“Nos llamaron porque había una empresa
con 2,000 artesanos que cerró y los dejaron sin
trabajo. Ellos querían ideas de productos para ser
rentables”, explica Ricardo.
El trabajo entonces consistió en utilizar los
recursos de las comunidades, la madera y el
henequén —una fibra vegetal— para hacer bolsos,
artesanías y figurillas que se pudieran vender en
las ciudades turísticas de la zona.
“Ni cobrábamos ni nada”, explica Covalín,
quien destaca cómo los que confiaron en ellos
vieron muy pronto que el experimento
funcionaba. “Les hacíamos una bolsa más
contemporánea, que las mujeres podían tejer, y al
día siguiente decían, ‘No traje lo que me dejaste
de tarea porque me la compraron; la vendí’”.
La experiencia animó a la pareja a trabajar
directamente con entidades como el Instituto
Nacional de Antropología e Historia, propietario
de los derechos de reproducción de objetos
artísticos prehispánicos que existen en la mayoría
de los museos del país. También se interesaron
por artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo
—dos de los más reconocidos pintores del pasado
siglo— en cuyas obras se destaca la presencia de la
cultura y las tradiciones indígenas El diseño a lo mexicano
Tras aquellos primeros pasos, Pineda-Covalín
buscó un estilo propio basado en una especie de
patrón de “mexicanidad” que no necesariamente
debía basarse en lo folclórico ni ser del gusto de
los extranjeros exclusivamente.
Corbatas de seda y pañuelos de señora
con diseños relacionados con “lo
mexicano” fueron los primeros
productos a los que siguió una amplia
gama que hoy abarca bolsos de señora,
accesorios, velas, vajillas y otros
artículos para el hogar.
“Nosotros retomamos la cultura
mexicana, el arte y el colorido, la
mano de obra mexicana, y todo
eso es lo que reflejamos en
nuestros productos”, señala
Ricardo Covalín. “Mezclamos la cultura y todo el
arte mexicano con la moda y el diseño, y así
producimos algo más actual. Es una forma de
llevar México a otros países de una forma actual”,
agrega.
La variedad de temas hace que tengan
artículos inspirados en el Día de los
Muertos, los alebrijes —en las tradiciones
indigenistas, son representaciones de
animales imaginarios surgidos en las
pesadillas— y la Virgen de Guadalupe, que
“es un ícono que está dando la vuelta al
mundo como algo muy mexicano”.
Atravesando fronteras
Del total de ingresos de
Pineda-Covalín, el ochenta por
ciento procede de México, con
clientes como el propio presidente Vicente Fox,
su esposa y los turistas, entre los más fieles en las
tiendas de museos y en los aeropuertos del
Distrito Federal y Puerto Vallarta. El veinte por
ciento restante procede del extranjero,
especialmente de los Estados Unidos y Canadá.
Además, la empresa está tratando de tener una
presencia regular en Europa, donde hay
contactos con algunos grandes almacenes,
concretamente en España.
En el extranjero el reto de los diseñadores es
ganar nombre y alejarse un poco de la imagen
exclusivamente “prehispánica y artesanal” sin
perder su idiosincrasia.
“Nosotros vamos hacia las raíces de México y
movemos esas raíces para representarlas y
modificarlas de una forma actual. Es nuestro
concepto”, concluye Covalín.